Categorías gramaticales

Tomás Muriel
Tomás Muriel
Filólogo y profesor de español

Las categorías gramaticales (también llamadas «clases de palabras» o «tipos de palabras») es una agrupación palabras que comparten una serie de características.

Por ejemplo, agrupamos bajo la categoría «nombre» a las palabras que sirven para designar realidades y conceptos. Del mismo modo, la categoría «adjetivo» reúne las palabras que utilizamos para añadir características o propiedades al nombre.

Las categorías gramaticales son nueve: el nombre, el adjetivo, el verbo, el adverbio, el determinante, el pronombre, la preposición, la conjunción y la interjección.

Nombre (sustantivo)

Los nombres se utilizan para designar realidades físicas (mesa, árbol, niño) y conceptos abstractos (pensamiento, fortaleza, alegría).

Según lo que designen, podemos dividirlos en las siguientes clases:

Clases de nombres ¿Qué designan? Ejemplos
Comunes Realidades o entidades comunes árbol, perro, gato, silla, casa, planta, suelo, ordenador, coche, amigo, libro…
Propios Realidades o entidades específicas María, Bogotá, Juan Ramón, Italia, Lucero, Marcos, Julia…
Contables Realidades que se pueden contar o numerar mesa, casa, teléfono, persona, abeto, roca, reloj…
Incontables Realidades que se pueden medir, pero no contar o numerar agua, arena, oxígeno, vino, leche, tierra, arcilla…
Abstractos Conceptos no tangibles (realidades que no se pueden tocar) sabiduría, hambre, cansancio, inteligencia, voluntad, comodidad, sanidad…
Concretos Realidades tangibles (que se pueden tocar) libro, piedra, vaso, estantería, agua, muñeca, anillo, lámpara, teclado, caballo, grifo…
Colectivos Conjuntos (varias entidades de la misma especie o grupo) rebaño, robledal, jauría, piara, alumnado, manada, arrozal, equipo, patatal, rosal…
Individuales Una única entidad cabra, roble, perro, lobo, camiseta, cuaderno, sofá, rueda, rosa, perro...
Animados Seres vivos gato, Francisco, cucaracha, serpiente, persona, cabra, cocodrilo, león, gaviota...
Inanimados Entidades sin vida espejo, hamburguesa, ordenador, silla, cama, piedra, ladrillo, ventana, suelo...

Vea también Sustantivo

Adjetivo

El adjetivo complementa el sentido del nombre al añadirle cualidades (inteligente, alto), estados (cansado, feliz) o relaciones de diferente naturaleza (americano, muscular).

Podemos dividirlos en dos grandes grupos: los calificativos y los relacionales.

Los adjetivos calificativos aportan cualidades, propiedades, actitudes o estados al nombre (bonito, exhausto, agradable, verde, alto, delgado, sabio, grosero, amable). Estos adjetivos pueden admitir grados (muy interesante, poco agradable, más pequeño que...) que matizan la intensidad de la cualidad expresada.

Los grados que admiten los adjetivos calificativos son los siguientes:

  • Grado positivo: expresa la cualidad tal y como es, sin intensificarla ni compararla (cansado, feliz, feo, largo, pequeño, limpio, rápido...).
  • Grado comparativo: la cualidad expresada se compara (más... que, tan... como, menos... que, mejor, peor, superior, inferior...).
  • Grado superlativo: es el grado máximo de la cualidad (muy alto, demasiado caro, paupérrimo, riquísimo, requetefeliz, extraordinario...).

Los adjetivos relacionales son «pertenecientes o relativos a algo». Crean una relación con el nombre y lo clasifican.

Por ejemplo, el adjetivo semanal está relacionado con el nombre semana. Si decimos reunión semanal o ejercicio semanal, estamos hablando de un tipo de reunión o de ejercicio: que tiene lugar una vez por semana.

La gran mayoría de los adjetivos relacionales proceden de nombres (semanal, anual, teórico, lingüístico, muscular, cultural), aunque otros derivan de verbos (flotante, colgante, pendiente). También se consideran adjetivos relacionales los gentilicios (alemán, limeño, mexicano, castellano).

Vea también Adjetivo

Verbo

El verbo nos indica el tiempo en el que tiene lugar la acción (Ayer cené en casa, Hoy es viernes, Mañana estaré en el trabajo), si es hipotética (Puede que duerma toda la noche) o real (Alberto tiene un hijo). Además, señala si la acción está terminada (La semana pasada comí paella) o en desarrollo (Está jugando a las cartas).

Existen tres conjugaciones según su terminación en infinitivo:

  • 1a conjugación (verbos que terminan en -AR): cantar, bailar, soñar, trabajar, estudiar, preparar...
  • 2a conjugación (verbos que terminan en -ER): comer, beber, poder, componer, encender...
  • 3a conjugación (verbos que terminan en -IR): vivir, escribir, aplaudir, sentir, discutir, permitir...

El verbo tiene modo (indicativo, subjuntivo e imperativo) y tiempos simples y compuestos (presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, futuro, condicional...): yo trabajo, nosotros hemos trabajado, ella trabajará, él trabaje, trabaja (tú)...

En cuanto a su morfología, existen verbos regulares e irregulares:

  • Un verbo regular no presenta alteraciones en su estructura interna (la raíz o base del verbo se mantiene estable): cantar (yo canto, tú cantas), comer (yo como, tú comes), vivir (yo vivo, tú vives)...
  • Si tiene cambios son verbos irregulares: dormir (yo duermo, tú duermes), querer (yo quiero, tú quieres), ir (yo voy, tú vas), medir (yo mido, tú mides)...

Vea también Verbos regulares e irregulares en español

Adverbio

El adverbio nos facilita información sobre cantidad, lugar, tiempo, aspecto y modo, además de afirmación, negación y duda. Podemos convertir muchos adjetivos en adverbios añadiéndoles una terminación en -mente (felizmente, buenamente, rápidamente...).

Según sus usos, tenemos varios tipos de adverbios:

Tipo de adverbios Para qué se usan Ejemplos
De cantidad Para expresan cantidades sin precisar algo, bastante, demasiado, nada, más, menos, mucho, suficiente... 
De lugar Para indicar la posición u orientación de algo delante, detrás, encima, debajo, dentro, fuera, adelante, atrás, arriba, abajo, adentro, afuera, encima, debajo...
De tiempo Para hacer referencia a aspectos temporales ayer, hoy, mañana, actualmente, antiguamente, brevemente, siempre, semanalmente...
De modo Para indicar la manera o modo en que se hace o tiene lugar algo así, bien, mal, mejor, peor, despacio, deprisa, regular... 
De afirmación y de negación Para afirmar o negar algo sí, no, claro, tampoco...
De duda Para señalar duda o posibilidad posiblemente, igual, quizá...

Vea también Adverbio

Determinante

Los determinantes tienen un valor referencial: nos ayudan a entender mejor la realidad que nos rodea, ya que recurrimos a ellos para identificar referentes (esa casa, aquel día, mi coche: esa, aquel y mi son determinantes).

 En cuanto a su posición, van delante del nombre y toman de él el género y número (el gato, las aves), aunque también podemos encontrarnos determinantes neutros (lo, eso).

Podemos clasificarlos en dos grupos principales: los determinantes definidos y los cuantificadores.

Los determinantes definidos identifican y concretan el nombre. A este grupo pertenecen:

  • Los artículos determinados (el, la, los, las).
  • Los demostrativos (este, esta, esto, estos, estas, ese, esa, eso, esos, esas, aquel, aquella, aquello, aquellos y aquellas).
  • Los posesivos (mi, mío, tu, tuyo, su, suyo, nuestro, vuestro y, si lo admiten, sus variantes de género y número).
  • Los determinantes todo, ambos y cada y sus variantes de género y número (todos, ambas...).

Los determinantes cuantificadores expresan cantidad o número. Son los siguientes:

  • Los indefinidos (un, una, nos, unas, alguno, ninguno, varios, poco, bastante, mucho, muchas…). 
  • Los numerales cardinales (uno, siete, noventa…).
  • Los comparativos (más, menos, tanto…).
  • Los determinantes todo, toda, todos, todas, ambos, ambas y cada. También pueden considerarse como definidos.

Pronombre

El pronombre puede hacer las funciones de un nombre, e incluso puede sustituirlo. Sin embargo, su valor es referencial, señalan objetos en el espacio y en el tiempo o nos dan otro tipo de información. Aunque sea posible su sustitución, no expresan el mismo significado que un nombre.

Por ejemplo: la palabra policía posee un significado propio (ˈrepresentante de la ley ̍ ) y expresa una realidad concreta. Podemos sustituir la palabra policía por el pronombre él, pero su significado es más restringido: solo sabemos que hablamos de una tercera persona masculina de la que no sabemos su profesión:

  • El policía subió las escaleras.
  • Él subió las escaleras.

Dependiendo de la función que pueden desempeñar dentro de un grupo de palabras, existen varias clases de pronombres, aunque la clasificación puede variar de una gramática a otra:

Clases de pronombres Función Ejemplos
Personales Pueden hacer de sujeto, de complemento directo o indirecto y de atributo.
  • De sujeto: yo, tú, vos, ella, nosotros...
  • De CD o CI: me, te, se, nos, os, lo, la, le...
  • De atributo: lo.
Demostrativos Hacen referencia a algo o alguien teniendo en cuenta su proximidad en el espacio (cercanía o lejanía). Este, esta, esto, estos, estas, ese, esa, eso, esos, esas, aquel, aquella, aquello, aquellos y aquellas.
Indefinidos Hacen referencia a algo o alguien sin especificar. Uno, alguno, ninguno, todo, varios, otro, todo, varios, mucho, poco, demasiado, bastante, tanto, cualquiera, alguien, nadie, algo, nada, quienquiera y cualquiera
Interrogativos y exclamativos Formular preguntas sin hacer referencia a nada ni nadie específico. Quién, quiénes, cuál y cuáles.
Relativos Hacen referencia a un elemento que aparece anteriormente (antecedente). Que (el que, la que, los que, las que), quien, quienes, cual (el cual, la cual, lo cual, los cuales, las cuales), cuanto, cuantas, cuantos y cuantas.

Vea también Pronombre

Preposición

Las preposiciones introducen complementos con el que forman un grupo. Su función es la de poner en contacto diferentes palabras o grupos de palabras.

Las preposiciones son una lista cerrada (no admite preposiciones nuevas) y son las siguientes:

A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, si, tras, versus y vía.

Conjunción

Las conjunciones relacionan palabras, grupos de palabras y oraciones (Juan y María son novios). Dependiendo de la relación que establezcan, tenemos dos grandes tipos: las conjunciones coordinantes y las conjunciones subordinantes.

  • Las conjunciones coordinantes unen elementos sin que uno sea más importante que otro. Se establece una relación de igualdad entre las partes unidas. Las conjunciones coordinantes son y, e, ni, o, u, sino y pero.
  • Las conjunciones subordinantes unen elementos en los que uno depende el otro: no existe igualdad entre ellos. Las conjunciones subordinantes son si, como, porque, aunque, luego y conque.

Interjección

Las interjecciones son una clase de palabras que no tienen significado ni funciones específicas dentro de la oración. Las utilizamos según el contexto, ya que nos sirven para expresar determinados estados, como sorpresa (¡ah!), cortesía (¡Hola!) o para llenar vacíos expresivos mediante sonidos onomatopéyicos (imitación de ruidos: ¡zasca!). Normalmente, las interjecciones poseen una entonación exclamativa, por lo que suelen encerrarse entre signos de exclamación.

Entre las interjecciones, encontramos las siguientes: ¡Ah!, ¡huy!, ¡ajá!, ¡anda!, ¡uf!, ¡bah!, ¡arrea!, ¡eh!, ¡ay!, ¡oh!, ¡pumba!, ¡joroba!, ¡gracias!, ¡adiós!, ¡hola!...

Pueden unirse con otras palabras para crear las llamadas expresiones interjectivas: ¡Qué va!, ¡anda ya, ¡no te fastidia!...

Cómo citar: Muriel, Tomás (s.f.). "Categorías gramaticales: qué son, cuáles son y ejemplos". En: Diccionariodedudas.com. Disponible en: https://www.diccionariodedudas.com/categorias-gramaticales/ Consultado:
Tomás Muriel
Graduado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Es profesor de Español como Lengua Extranjera (ELE) desde el 2018, traductor y escritor.