Etimología de amor

La palabra amor proviene del latín amor, amōris. Se emparenta, de este modo, con el verbo latino amāre, del que derivará nuestro verbo amar.

La más remota raíz de la palabra amor procede del indoeuropeo am-, que significa ‘madre’, y que también vendría a ser la raíz de palabras como amigo o amistad.

Así, pues, la palabra amor desde su origen se relaciona con un conjunto de conceptos y significados asociados a la idea de afecto, cariño, apego o querencia, tanto desde un punto de vista amoroso (de pareja), como de amistad o amor familiar.

De este modo, la palabra amor vendría a ser una síntesis nuestra idea de la afectividad, relacionada con las personas y cosas que amamos, deseamos o queremos.

Los antiguos griegos, sin embargo, tenían distintas palabras para referirse a estas formas de afecto que nosotros, hoy en día, resumimos en la palabra castellana amor.

Estaba el eros, que era el amor erótico o pasional; el ágape, que era el amor puro e incondicional, y la filia, que hacía referencia a aquel amor que profesamos hacia determinadas cosas.

Por otro lado, conviene acotar que es falsa la teoría de que la palabra amor en griego se componía del prefijo a-, que significaría ‘sin’, y el sustantivo mor, que se traduciría como ‘muerte’, dando como resultado la idea de que el amor es la ausencia de muerte, es decir, que es un sentimiento eterno.