Rozar o Rosar

Rozar significa tener una cosa un ligero contacto con otra, o asemejarse o tener cercanía una cosa con otra, o producir algo una marca o señal producto del roce. Rosar, en cambio, significa caer el rocío, pero es apenas un uso regional.

Rozar y rosar son palabras homófonas en la mayor parte del mundo hispanohablante, donde no existe diferencia entre la pronunciación de la z y la s. En España, donde sí se oponen, son consideradas palabras parónimas.

Cuándo usar rozar

Rozar es un verbo; significa tener una cosa un ligero contacto con otra al moverse, tener una cosa semejanza o cercanía con otra, producir algo una raspadura o roce en una superficie, limpiar de matas y hierbas un terreno antes de ser labrado, o cortar un animal con sus dientes la hierba para comerla, entre otras cosas. La palabra, como tal, proviene del latín vulgar ruptiāre.

Por ejemplo:

  • La pelota me rozó la cara al pasar.
  • Escribió una monografía que roza la excelencia.
  • Rozar la entrepierna desgasta los pantalones.
  • El labrador rozaba la tierra para plantar en ella.
  • El ganado rozaba el pasto durante todo el día.

Cuándo usar rosar

Rosar es una variante regional del verbo rociar; se refiere al fenómeno de caer gotas de rocío. Es usada, apenas, en el habla rural de Asturias, en España. Proviene del latín vulgar rosāre, derivado del latín ros, roris, que significa ‘rocío’. Por ejemplo: “Durante la madrugada empieza a rosar”.

Vea también Rosa o Roza.